21 mar 2007

Cuestionan mi apodo...

Una vez una extraña criatura, llamada eMaNuEl, tenia un blog. Ese blog no estaba bien explotado por él. En ese blog él declaraba que había, luego de muchos años de vida, encontrado por fin su "apodo" o "nickname", con el cual se sentía identificado (P*chan) lo cual ofendió a una niña pecosa. Para ella, esa extraña criatura, desconocida x el mundo, habia encontrado su apodo ya hacia años, en un extraño juego. Él debería ser conocido a este mundo como el nIñO bUrBuJa ya que nació de una burbuja, y aunque trate de ocultarla, ella perdurara por siempre.
x Pequi.

7 mar 2007

Soy un cerdo negro y chiquito

Sinceramente me estoy adaptando cada vez más al nombre P * Chan... me está simpatizando. Me han dicho de muchas maneras, y nunca me sentí tan a gusto como con esta. Pero hagamos un poco de historia. ¿De donde viene P-chan? Muchos seguramente sabrán. Para los que no, les cuento. P-chan es un cerdito (el de la foto) que tiene un pañuelo de leopardo atado al cuello. Resulta que en realidad ese cerdito es un hombre llamado Rioga, uno de los personajes principales de la serie de animé Ranma 1/2. Resulta que Rioga se cayó en unas fuentes mágicas, donde murió un cerdito, y entonces cada vez que es mojado con agua fría, se transforma en eso. P-chan viene de las características que le dan los japoneses a los nombres (chan, san, kun), y la ((P)) es de pig (cerdo en inglés, obvio). Para volver a su estado humano, Rioga debe ser mojado con agua caliente. Ahora bien, he decidido, a partir de que la inspiración haga uso de mí, escribir historias de P * Chan, el cerdito valiente, el cerdito volador, o, como dijo mi amigo Pedro, un gato con sobrepeso. Así que les recomiendo que esperen las aventuras de P * Chan, en este, mi blog, aventuras de las cuales todos ustedes serán partícipes, ya sea conviviendo en medio de las historias, o incluso escribiendo parte de ellas...

5 mar 2007

La niña y su abuelito

Bajé del micro para ir a mi nueva radio (linda, grande, interesante, hecha a la antigua) y vi un señor entrado en edad que arrojaba una botella de plástico a la acequia (pequeñas zanjas que adornan toda Mendoza, por donde pasa el agua de deshielo, y que sirven, paradójicamente, para arrojar basura como el señor, y ayuda de esa manera a mantener mentirosamente limpia la ciudad más limpia del país). Lo concreto es que a ese acto, le siguió el reclamo de una niña feliz que paseaba con él, supongo que su nieta. "No, no tirés la basura en la acequia". La sigo mañana