2 jun 2007

Tunuyán... Esto en Mendoza: Parte I


Teníamos miedo que el frío calara hondo en los huesos, penetrando cuanto abrigo nos pusiéramos, burlándose de nuestra precaución e imponiendo su fortaleza natural. Era la mañana de un domingo, mayo encaraba su recta final y, frío como había empezado, iba a terminar. Pero no contábamos con un aliado, con un compañero en la cruzada otoñal, cuasi invernal. El Sol. A Mendoza le sigue un "Tierra del Sol y del Buen Vino". No es mentira señores. Ese Sol que raja la tierra en verano, ese Sol que nos hace desierto, fue el mismo Sol que nos acompañó en esta aventura. Del Buen Vino hablaremos en otra ocasión. Porque ahora Tunuyán nos esperaba, enclavado en medio del Valle de Uco, esa zona que hace de Mendoza una provincia irresistible. Tupungato y San Carlos, los otros departamentos que la componen, quedarían para otro día. Ahora íbamos a disfrutar de Tunuyán. Así la calidez nos recibía con su mediodía calmo, el cielo despejado y la montaña imponente, que estaba lejos pero parecía que se nos venía encima. Siglos nos contemplaban desde la cordillera de Los Andes, esa pared infranqueable que adorna cada postal mendocina. Y la primera parte de este viaje que nos envolvía con su majestuosidad típica. No mintió quien alguna vez escribió una frase para la historia que jura "no es lo mismo el otoño en Mendoza". No mintió. Sus palabras no mintieron. Y estas fotos no mienten. Disfruten, entonces, de mis paisajes. Esto es Tunuyán. Esto es Mendoza.


Tunuyán... Esto es Mendoza: Parte II




Tunuyán... Esto es Mendoza: Parte III